Datos del observatorio 'Panamá, ¡Cuéntame!' revelan la realidad de la educación en el país luego de los efectos de la pandemia, la desestabilización laboral y deserción escolar en colegios públicos y privados, además de la calidad en infraestructura académica y los servicios básicos brindados a estudiantes y profesores en el período 2019-2022.
Según los datos, la cobertura de educación en los niños entre las edades de 0 a 3 años es baja y la enseñanza preescolar en estudiantes de 3 a 5 años, solo es ocupada por el 67% de la población estudiantil. Por otro lado, en educación media, la cobertura alcanza aproximadamente el 70%.
Indicadores muestran que, el 20% de los centros educativos no cuentan con el servicio de agua potable, un 70% tiene luz eléctrica y solamente el 55% se mantiene con a internet para el mejoramiento del aprendizaje.
Las pruebas PISA de lectura, matemáticas y ciencias, también muestran un retroceso de dominio en los estudiantes:
- 6 de cada 10 alumnos no pasa la prueba de lectura.
- 7 de cada 10 estudiantes no aprueba favorablemente ciencias.
- 9 de cada 10 estudiantes no aprueba matemáticas.
¿Cuáles podrían ser las soluciones?
Marcela Galindo, presidenta de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, menciona que la inversión istrada de mejores fondos en la educación y la cobertura de servicios básicos y el internet, se presentan como las soluciones a la situación, asimismo, en la calidad de lo aprendido, en las oportunidades de preparación a docentes.
A opinión de José Ramón Icaza, expresidente de la Cámara de Comercio, los estudiantes, docentes, padres de familia y istrativos demandan condiciones de infraestructura tecnológica.
Cifras estipulan que 7 de cada 10 niños y niñas asisten a colegios o centros escolares en educación preescolar en el 2021. Un 33% no acude a escuelas y colegios en este nivel. Entre las provincias con baja asistencia de encuentran Colón, Panamá, Bocas del Toro y las comarcas Emberá y Guna Yala.
Los resultados adicionan, que las brechas de desigualdad ponen en peligro los avances de la educación en el país y el futuro de aprendizaje en los niños y jóvenes panameños.